Tras más de quince meses de reuniones, la negociación del IX Convenio Colectivo de Iberdrola Grupo continúa estancada, sin avances reales ni acercamiento efectivo entre las partes. Lejos de vislumbrarse una salida, la dinámica actual parece perpetuarse, marcada por una preocupante falta de voluntad para alcanzar acuerdos.
En las últimas reuniones celebradas, representantes de la mayoría sindical llegaron a afirmar que esta situación podría prolongarse durante años mientras la empresa siga pagando. Una declaración que refleja con claridad el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones y la normalización de un bloqueo que perjudica directamente a la plantilla.
¿Dónde está realmente el problema?
No estamos ante una falta de materias a negociar. El problema es la ausencia de una negociación real y efectiva. Con demasiada frecuencia, la mesa se convierte en un espacio de reproches, bloqueos y estrategias que poco tienen que ver con el objetivo fundamental de cualquier convenio colectivo: avanzar y cerrar acuerdos.
Desde SIE venimos insistiendo de manera reiterada en cinco aspectos básicos que consideramos irrenunciables:
- Negociación real, frente al bloqueo permanente y el tiempo excesivo ya transcurrido.
- Transparencia, ya que las actas no reflejan fielmente lo que sucede en la mesa de negociación.
- Respeto por las propuestas, que en demasiadas ocasiones son desacreditadas desviando el foco del problema real.
- Materia suficiente para negociar, como salarios, jornada, pensiones, conciliación, movilidad y las condiciones de distintos colectivos.
- Responsabilidad, porque los convenios se construyen trabajando para cerrar acuerdos, no prolongando conflictos.
La plantilla de Iberdrola merece avances tangibles, no discursos vacíos ni enfrentamientos estériles entre la empresa y las organizaciones sindicales.
Un momento clave para el diálogo
Después de 15 meses de reuniones, sin acuerdo entre la empresa y la mayoría sindical (UGT y CCOO), la situación es delicada y afecta al conjunto de la plantilla. Nos encontramos en un momento clave en el que, entre todos, deberíamos ser capaces de reactivar el diálogo con seriedad, flexibilidad y sentido de la responsabilidad.
Solo desde una negociación sincera será posible desbloquear la situación y avanzar hacia un convenio que garantice nuestro futuro profesional en Iberdrola. Confiamos en que este punto de inflexión sirva para fortalecer el entendimiento y evitar que bloqueos similares vuelvan a generar incertidumbre en nuestra vida laboral.
Una propuesta para proteger salarios y convenio
Con la propuesta presentada en la mesa de negociación por parte de SIE, estamos intentando que dos elementos esenciales no se vean comprometidos: la protección del salario y la solidez del propio convenio. Si falla cualquiera de los dos, perdemos todos.
Hablamos de un convenio de cuatro años, en un contexto en el que la inflación ha demostrado que puede dispararse sin previo aviso. Nuestra propuesta parte de una idea sencilla pero fundamental: subidas salariales garantizadas cada año y una respuesta automática cuando el IPC se descontrole.
No es una propuesta perfecta, pero sí es equilibrada, clara, escrita y defendible. Protege frente a la inflación y protege el propio convenio. Y en un escenario económico tan incierto como el actual, eso supone una garantía real para la plantilla.
Ahora le corresponde a la empresa contestar a nuestra propuesta y entender que mantener este bloqueo en las negociaciones nos perjudica a todos. Es el momento de asumir responsabilidades y trabajar, de una vez, para cerrar un convenio que esté a la altura de quienes formamos Iberdrola.
