El indetenible almanaque nos trae un nuevo Primero de Mayo, fecha de reivindicación de los derechos y las conquistas laborales en buena parte del mundo. Es buen momento para recordar una verdad elemental: lo que sepamos defender hoy, dictará nuestro mañana.
Vivimos en un mundo asolado por numerosas guerras, no sólo bélicas, sino también comerciales y de extremos de todo tipo. Si enfocamos la lupa en nuestra realidad cotidiana, podemos constatar la cambiante realidad de nuestras empresas energéticas y un retroceso en los avances laborales arduamente conquistados en el sector. Las fronteras se desdibujan, los procesos se internacionalizan, los beneficios crecen… Todo ello, sin embargo, en un contexto de creciente inflación, nacional e internacional, y de deterioro del nivel de vida y bienestar de quienes impulsamos la productividad y las cuentas de resultados.
Desde SIE reiteramos hoy la necesidad de un diálogo constructivo, capaz de generar soluciones concretas y reales a las necesidades de la fuerza laboral que, con su esfuerzo, sostiene el crecimiento de nuestras empresas. Llamése IPC o cualquier otra combinación de letras, lo importante es encontrar fórmulas para avanzar. Porque caminar hacia atrás, como el cangrejo, o enrocarnos inamovibles como el caracol, sólo nos encerrará en cuevas de difícil salida. El movimiento, en cambio, implica flexibilidad, creatividad, pero también firmeza.
Hoy más que nunca, es el momento de un sindicalismo activo, de esencias y propuestas, alejado de consignas y camisas de fuerza, pero nunca de las soluciones. A pie de cada centro, de cada realidad específica, construyendo futuro. Como ha sabido hacer SIE en sus casi cinco décadas de trabajo.
Este debate aterriza, además, en un panorama laboral único en la historia, marcado por la digitalización, la robotización y la inteligencia artificial. No se trata de combatir la tecnología, como los luditas ingleses de inicios del siglo XIX. Al fin y al cabo, los telares mecánicos de hoy son etéreos, virtuales y casi imposibles de romper. Pero sí debemos exigir que tales avances hagan más humano y decente el trabajo, complementen las capacidades y la autonomía en vez de socavarlas y sirvan, en fin, para potenciar a las personas en lugar de a las máquinas.
En este Primero de Mayo, tras celebrar hace apenas dos días nuestro Comité Ejecutivo, nos apuntamos, una vez más, al SIEs posible. ¡Por el presente, que es, no lo olvidemos, siempre un pulso del futuro! Porque construir bienestar cada día en nuestro pequeño palmo de terreno y realidad es también un paso adelante por un mundo mejor.
